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Encuestocracia y retroceso

Opinionsur.net,
En la primera y única reunión celebrada por el Comité Central después del VIII Congreso y de la ordinaria para la ampliación del Comité Político, fui el único asambleísta que intervino (ahora son asambleas las reuniones de ese importante organismo de más de 630 integrantes), agotado el punto que originó la convocatoria y lo hice planteando la necesidad de que nos reuniéramos para discutir y analizar el hecho potencial, y muy probable, de que como consecuencia de la política de alianzas, que en esa  reunión se le  autorizara realizar al Presidente candidato, las tres fuerzas políticas que han hegemonizado el poder en los 50 años de la democracia electoral postguerra de abril (PRSC, PRD y PLD) podrían llevar como candidato presidencial a Danilo Medina, repostulado por el PLD para las elecciones del próximo año, con lo cual las otras dos fuerzas renunciaban a la búsqueda del poder con propuestas propias.

Además, ampliaba, que  esa excepcional circunstancia, inédita en el último medio siglo, constituía una señal fehaciente de que algo viejo y en crisis termina y algo nuevo, que representa una oportunidad, comienza en la vida política del país.

Todos escucharon muy atentos, pero han transcurrido cuatro meses después de aquel  llamado y el liderazgo del PLD ha seguido impertérrito, corriendo por el mismo carril. Y es que ya en el PLD no hay tiempo para el debate de las ideas, el poder nos ha robado el signo distintivo que caracterizaba al Partido de Juan Bosch.

El PLD ha involucionado del partido más democrático y principista del país, único en América, a uno más del viejo y desprestigiado régimen tradicional de partidos, pues en definitiva, según algunos ya todos somos iguales.

En el VI Congreso Prof. Juan Bosch (2001), que decidió la apertura y la masificación, eliminando los círculos de estudio como puerta de entrada a la organización de cuadros, se aprobó como contrapartida, para blindarnos y protegernos de los riesgos de vicios que acusaban otras organizaciones del sistema, sostener un amplio y abarcador programa de formación política, que debía ser agotado en todos los organismos y niveles de dirección política, pero nada se hizo.

En el VII Congreso Dr. Rafael Kasse Acta (2005), se acordó clasificar por categorías a la militancia del Partido, en miembros y miembros militantes, estableciendo deberes y derechos en función de cada categoría. Para ese entonces el padrón de afiliados de la organización sobrepasaba holgadamente el millón de miembros. Pasaron los años y tampoco se cumplió con ese cometido.

En el 2010 se pospuso administrativamente el VIII Congreso, en razón de que la organización se abocaba a participar en las elecciones congresuales y municipales de ese año. La decisión se amparó en la celebración de un plebiscito que se hizo coincidir en la elección del candidato presidencial y hoy Presidente, en junio del 2011, y finalmente el Congreso vino a celebrarse en el año 2014. En razón de que la Constitución del 2010 reconocía y protegía derechos fundamentales de los miembros y/o afiliados de las organizaciones políticas, en este último Congreso se retomó la condición de miembro, con todos los derechos y deberes estatutarios, que implica tal condición.

Todo lo que acontece hoy en nuestra organización y que ha determinado las salidas de conocidas figuras, apreciados compañeros/as cuya decisión y conducta  no aprobamos, pero  tampoco criticamos, tiene que ver con el progresivo deterioro de la institucionalidad y la tradición democrática de la institución, lo que nos lleva a recordar la conocida frase de que “aquellos polvos trajeron estos lodos”.      

La última vez que hubo renovación de cuados directivos, mediante elección directa de toda la militancia, y a todos los niveles de la entidad, fue en el año 2001. Los sucesivos congresos y eventos celebrados solo se han limitado a ratificar a los mismos dirigentes y ampliar la matricula del Comité Central (CC) y del Comité Político (CP); lo que constituye otra modalidad de reducción o negación de los valores democráticos, en razón de que, lo que parecía más democrático y auspicioso, el abultamiento de la composición del CC, ha venido a representar, en la práctica,  una reducción de sus funciones estatutarias y su virtual infuncionalidad, al mismo tiempo que la concentración de poderes, partidario y estatal, en un reducido núcleo duro de dirigentes inamovibles de por vida y sus relacionados, anclados en una suerte de corpus oligárquico, en el todopoderoso Comité Político de la organización, que ha gobernado el país por 15 años, 11 de ellos consecutivamente, durante 4 periodos.

La historia del PLD Post Bosch ha sido, como puede apreciarse, de pérdida progresiva de su tradición democrática, de ruptura de su institucionalidad que siempre funciono como un reloj suizo y la difuminación  de su naturaleza popular y progresista, atributo y fisionomía fundacionales, sostenidas aun en términos formales, en la declaración de principios de todos sus congresos.

Las condiciones actuales, en términos de correlación de fuerzas, derivadas del ejercicio sucesivo de gobierno en gestiones relativamente exitosas en escenarios de carencias y crisis y una oposición con serias dificultades de articulación en un polo único,  son excepcionales  para el relanzamiento del PLD, como proyecto de poder, legitimado por sus hechos, asumiendo como referente el Estado Social y Democrático de Derechos consignado en la Constitución del 2010, que le permita reencontrarse con sus raíces, retomando y profundizando su  programa histórico como oferta electoral, pues la gente aún espera por la solución de problemas vitales que le proporcione una mejor calidad de vida, única oportunidad de reencantar a las masas y sostener el favor popular por otros periodos.

El mundo de hoy en toda su complejidad y dimensiones social , económica y política, no es ni por asomo el mismo signado por el autoritarismo de la dictadura de la primera mitad del siglo pasado, como tampoco el de la democracia formal y defectuosa de la segunda mitad del siglo XX, el nuevo escenario hoy es el de la horizontalidad en la toma de decisiones, de la cercanía con la población, el de las realizaciones más que las eternas promesas, es el que demanda ampliación y garantía de derechos fundamentales, es el de los indignados que toman las calles, el de la primavera árabe, el de Podemos y Ciudadanos en España, el de Tsipras en Grecia, el del Papa Francisco con su discurso llano, honesto y frontal, el del reencuentro de las relaciones armoniosas Cuba-Estados Unidos, en fin el de la transparencia y diseminación, en tiempo real, de todo cuanto ocurre en el globo a partir de las nuevas formas y medios de comunicarse que proporcionan herramientas como Internet y las novedosas formas de relación entre las personas con la irrupción de las redes sociales.

En un proceso tan complejo e inédito como escoger 4,200 puestos electivos, en elecciones simultaneas el próximo año, reservándose y repitiendo los mismos incumbentes, en el nivel congresual, pagando el costo político de una crisis a lo interno que no debió provocarse, y sumándole, además, el mantenimiento de privilegios irritantes en el nivel municipal de elección, al designar candidatos “dedocráticamente”, mediante el invento de las encuestas, o manteniendo los actuales después de 6 años de ejercicio cosechando altos niveles de impopularidad, resulta aberrante y altamente peligroso para la estabilidad democrática del país.

La inobservancia del mandato constitucional que obliga a la discusión y aprobación de una nueva ley electoral y otra ley de partidos, la reducción de conquistas democráticas, pretendiendo reemplazar el derecho a la libre elección por la designación o pretender que una encuesta, fotografía del sentir ciudadano solo en un momento determinado,  sustituya la participación de la militancia, es cualquier cosa mas no es democracia y marca un retroceso político que le cierra las puertas a toda una generación de nuevos actores que aspiran seguir creciendo en libertad y que desde la década de los 90 solo han vivido y conocido del ejercicio de gobierno del PLD, con un periodo de 4 años de traumáticas vacaciones que lo retornó al poder brindándole una segunda oportunidad.

La predominante presencia del PLD en todas las instancias de poder estatal lo convierte, ante la sociedad, en la salvaguarda del Estado de derecho y el correcto funcionamiento de la democracia; esta circunstancia no puede ser soslayada al momento de escribirse la historia por lo que su cúpula dirigencial no puede actuar en contra o desafiar el mandato de la constitución y las leyes.

Este comportamiento antehistórico nos hace recordar la expresión de Fidel en “Guerrillero del Tiempo” cuando afirma “prefiero el viejo reloj, los viejos espejuelos, las viejas botas, y en política, todo lo nuevo” recreado por Diomedes Núñez, cercano colaborador del maestro, que en el prefacio del libro PLD: Post Bosch nos dice “Bosch fue en el PLD el más informado y actualizado, por ello siempre iba al ritmo de los cambios y, en ocasiones se adelantaba… Hay que volver a las raíces. Esas que atan un partido a su pueblo, al futuro”.

El pasado 18 de septiembre del 2015 el Tribunal Superior Electoral, acogió parcialmente, una instancia en nulidad de varios numerales del Pacto firmado el 28 de mayo  por los integrantes del Comité Político del PLD, elevada por el Dr. Lorenzo a Rondón, anulando el punto No. 15 del referido Pacto por considerarlo contrario a lo establecido por la constitución de la República, en sus numerales 1 y 2 del art. 69; el pto. 15 del Pacto del alto órgano de dirección del PLD prohibía a sus miembros accionar por ante los tribunales del país en  defensa de sus derechos jurídicamente protegidos por la Constitución y las leyes.

Otras sentencias, la  No. TSE-26-2014-0170, del 6 de mayo del 2014,  en la que el Tribunal Superior Electoral  da ganancia de causa a la impugnación de un grupo de miembros del PLD a las elecciones internas para escoger los miembros del Comité Central en la Circ. # 3 del D.N., así como la No. TC/0504/15, del Tribunal Constitucional, que conoció en apelación la referida sentencia y la ratifica en todas sus partes, en fecha 10 noviembre de 2015, representan  precedentes, de excepcional importancia, en los esfuerzos del fortalecimiento del régimen democrático o su definitivo derrumbe en las manos del partido de Juan Bosch, pues, de su inobservancia o acatamiento dependerá el resquebrajamiento o fortalecimiento de las organizaciones políticas, que son esenciales  al sostenimiento del Estado Social y  Democrático y de Derechos, del cual el liderazgo peledeista se reclama su progenitor.

Se hace indispensable sacar al Partido y su accionar del laberinto que lo aleja cada vez mas de la población, anestesiado por la burbuja del poder que obnubila y envilece, hay que volver a Bosch, abrirse al pueblo que lo encumbro, promoviendo y respetando la soberanía de la militancia en la toma de las grandes decisiones; premiar su abnegación y sacrificio empoderándolos de las acciones de gobierno, reconociéndola como intermediaria natural con la población, quienes dan y quitan el poder, antes que sea demasiado tarde.

No debe permitirse que el legado de Juan Bosch al pueblo dominicano, que tanto amo y al  cual dedico los mejores años  de su vida, en pos de su redención y felicidad,  se esfume por el sumidero del desprecio y el olvido histórico.

El desempeño de los distintos gobiernos del PLD tienen puntos luminosos que mostrar, es menester apoyarse en ellos, ampliando las oportunidades de progreso y bienestar con la  protección y profundización de derechos ciudadanos, solo así se estaría honrando a nuestros padres fundadores, haciendo y entregando al pueblo la revolución social democrática esbozada por los trinitarios, impulsada por los restauradores y asumida por Bosch para darle continuidad.

POR MELANIO PAREDES

- Por: William Alcántara - Artículo: Encuestocracia y retroceso
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